El fútbol es de una centralidad en la Argentina que su dimensión política siempre salta a la vista. Antes de lanzarse a la presidencia, en 2015, el magnate Mauricio Macri manejó los destinos de Boca Juniors, el club con más hinchas en este país ganador de tres mundiales y capaz de soslayar discusiones y enfrentamientos si se trata de poner por delante los intereses del seleccionado. El presidente Javier Milei ha lanzado una cruzada casi personal contra las autoridades de la Federación, Claudio Chiqui Tapia, y su tesorero, Pablo Toviggno, cuyo meteórico ascenso económico, lindante con la obscenidad, se ha convertido en un asunto de Estado y el comentario corriente en los medios. Tapia, cuyo origen en un humilde equipo bonaerense, Barracas, queda a estas alturas como una marca exótica de su biografía de bon-vivant, decidió redoblar su pelea con el ultraderechista a los ojos de la sociedad. Y como parte de esta disputa, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) anunció la suspensión de la novena jornada de la liga que debía disputarse entre el jueves 5 y el domingo 8 de este mes, También se suman a la huelga todas las categorías. De esta manera, los equipos salieron a respaldar a los principales dirigentes en medio la denuncia judicial por lavado de dinero y otros presuntos actos ilegales.Seguir leyendo....