Los recientes movimientos en el tablero de la izquierda transformadora —desde la tertulia de Gabriel Rufián con Emilio Delgado hasta el acuerdo de las cuatro fuerzas que han venido actuando en Sumar— han logrado remover unas aguas que bajaban demasiado estancadas. Falta hacía un empujón, porque la amenaza fascista no es algo abstracto. Es un lugar común entre la gente