Discurren las cumbres de líderes europeos en Pekín en el último lustro con una rutina férrea. Piden el auxilio en Ucrania aludiendo a la presunta influencia china sobre Rusia y exponen su pliego de lamentos comerciales mientras escuchan invitaciones a estrechar los lazos frente en estos tiempos inciertos. Las tozudas reclamaciones sugieren los escasos avances, probablemente ninguno, de Europa. Friedrich Merz y Xi Jinping se aferraron al guion en la primera visita del canciller alemán a China desde que asumió el cargo.Seguir leyendo....