La reconstrucción de la atmósfera de hace miles de millones de años acaba de reescribir uno de los supuestos más arraigados sobre el origen biológico del planeta. Investigadores de la Universidad de Colorado y la NASA demostraron que una mezcla de gases simples, iluminada por una energía similar a la del Sol temprano, pudo fabricar cisteína, taurina y otras moléculas esenciales. El hallazgo sugiere que el cielo terrestre fue una auténtica fábrica química que alimentó al océano antes incluso de que surgiera la vida.