Economía de México, al borde del descenso

Wait 5 sec.

Imagina que tu equipo lleva 10 años a la baja. Antes competía por el campeonato, después sólo pasaba a Liguilla, pasó a ser un equipo de media tabla, y ahora está en la parte baja peleando el descenso. El resultado futuro es fácil de prever.Algo parecido le pasa a la economía mexicana, que desde 2017 muestra una tendencia clara de desaceleración. Los datos del crecimiento anual son claros: 2.1% en 2017, 2% en 2018, -0.4% en 2019, -8.6% en 2020 por la pandemia, 6.3% en 2021 como rebote estadístico. Después nuevamente a la baja: 3.7% en 2022, 3.1% en 2023, 1.1% en 2024 y el recientemente anunciado 0.8% en 2025. Más allá de los altibajos coyunturales, la trayectoria es claramente descendente.No es casualidad. Vemos que la inversión fija bruta permanece estancada, la inversión pública se ha concentrado en proyectos específicos sin efecto multiplicador, y la inversión privada enfrenta un entorno de incertidumbre jurídica y económica.Al mismo tiempo, el déficit fiscal alcanzó 5.7% del PIB en 2024 y 4.8% en 2025. Y como saben, todo déficit es deuda. Es decir, más de 10 puntos del PIB de deuda en dos años, pero sin una correlación en proyectos de inversión productiva que impulse el crecimiento. Son recursos que generalmente van dirigidos a programas sociales asistencialistas, que tienen poco impacto sobre la inversión y la reactivación económica.A esto se suma un tipo de cambio apreciado que resta competitividad a las exportaciones, y que se espera que parte de este año permanezca igual, debido a la incertidumbre que hay en los mercados internacionales y sobre Estados Unidos. El consumo interno pierde fuerza y la expectativa de un impulso extraordinario por eventos como el Mundial de Futbol de la FIFA parece más un paliativo temporal que una estrategia estructural de desarrollo.Llevemos esto al futbol. Recuerde al River Plate de inicios del siglo: compitiendo en lo más alto del torneo local, presencia internacional y algunos títulos regionales. Pero poco a poco empezaron a perder competitividad. Primero dejaron de tener protagonismo internacional, dejaron de pelear el campeonato, después se instalaron en media tabla y finalmente comenzaron a mirar de cerca la zona de descenso.Finalmente, en 2011 llegó el final nada sorpresivo: el descenso de uno de los clubes más grandes e históricos de Argentina, que ha quedado en la memoria colectiva de los aficionados, reflejado en el famoso cántico “River, decime qué se siente… nunca nos vamos a olvidar que te fuiste a la B”.Pero el descenso no fue por el penal fallado de Pavone, ni por una mala eliminatoria, o una mala racha, o un mal torneo. Fue el resultado de años de decisiones financieras y deportivas deficientes.México está arrastrando una década de caída en el crecimiento. No es un evento aislado, no es un mal año, no es una mala racha. Es una tendencia estructural de malos manejos y falta de incentivos a la inversión. México enfrenta una economía que se enfría, con menor dinamismo y con escasa inversión productiva. Además de unas finanzas públicas que se sostienen con pincitas.Por otro lado, apostar a un evento internacional como el Mundial como salvavidas es como confiar en que ganar un Clásico cambie toda una temporada mediocre. Puede dar ánimo, pero no corrige problemas estructurales. El país necesita recuperar inversión, certidumbre jurídica y disciplina presupuestal orientada al crecimiento. Sin ello, la trayectoria descendente continuará.El descenso no es sorpresa: es consecuencia. Y cuando la tendencia lleva casi diez torneos a la baja, el resultado no es difícil de anticipar.The post Economía de México, al borde del descenso first appeared on Ovaciones.