Acompáñanos a este viaje de 48 horas entre calles adoquinadas, palacios históricos y trattorias tradicionales, donde el arte y la gastronomía se viven a cada paso.El skyline de la ciudad se reconoce por sus tejados rojizos y la silueta del Duomo, mientras el río Arno refleja siglos de historia y tradiciones intactas.Imagina un lugar donde el tiempo no avanza en línea recta, sino que se superpone en capas. Un lugar donde el rumor de los mercaderes medievales aún resuena bajo las bóvedas, los talleres desprenden olor a madera y óleo, y cada fachada parece diseñada para desafiar la gravedad y el olvido.Hay ciudades que impresionan por su tamaño o su modernidad. Otras, en cambio, seducen porque concentran siglos de genialidad en apenas unos pasos. En ellas, el arte no está encerrado en los museos, sino que forma parte del paisaje cotidiano y redefine la manera en que miramos el mundo.Cuna del Renacimiento en el corazón de la ToscanaY como no podía ser de otra manera, nos referimos a la gran Florencia, ciudad situada en el centro de Italia, capital de la región de Toscana, atravesada por el río Arno y rodeada de colinas suaves cubiertas de viñedos y cipreses. En un fin de semana, el reto no es qué ver, sino qué dejar fuera, ya que en pocos kilómetros concentra una densidad artística difícil de igualar en el mundo.Capital del Renacimiento y antiguo epicentro financiero de Europa, su historia está indisolublemente ligada a la poderosa familia Médici, mecenas de artistas y arquitectos que transformaron la ciudad entre los siglos XV y XVI.Brunelleschi y el desafío imposible del DuomoEl primer impacto suele producirlo la Catedral de Santa Maria del Fiore, conocida como el Duomo. Su imponente cúpula diseñada por Filippo Brunelleschi marcó un hito en la historia de la ingeniería. Subir sus más de 400 escalones es exigente, pero las vistas panorámicas sobre los tejados rojizos justifican el esfuerzo.Baptisterio, Campanile y Catedral de Santa María del Fiore. Cúpula de Brunelleschi. Florencia, Italia. pic.twitter.com/A0TwK8uXh1— Francisco Gómez de Tejada | arquitecto (@gomezdetejada) January 2, 2026Frente a la catedral se alza el Baptisterio con sus famosas puertas de bronce, y a pocos pasos, el Campanile de Giotto completa uno de los conjuntos monumentales más armoniosos de Europa. Dedicar la mañana del sábado a este complejo permite comprender la ambición artística de la ciudad.La Galería Uffizi, un manual de historia del arteSi solo se pudiera elegir un museo, la Galería Uffizi sería quizá la mejor opción, pues alberga obras maestras de Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael, entre otros.The Uffizi Gallery (Galleria degli Uffizi) is a prominent art museum located adjacent to the Piazza della Signoria in central Florence. pic.twitter.com/cWm7lWMrU2— History of Italy (@caputmundirm) November 23, 2016“La Primavera” o “El nacimiento de Venus” no son solo iconos reproducidos hasta la saciedad. Contemplarlos en directo revela matices técnicos y simbólicos que transforman la experiencia. Eso sí, conviene reservar entrada anticipada y dedicar al menos tres horas para recorrer sus salas con cierta calma.La perfección hecha mármol, el David de Miguel ÁngelY aunque muchos lo asocian con los Uffizi, el “David” se encuentra en la Galería de la Academia de Florencia. La escultura de Miguel Ángel no impresiona únicamente por su tamaño, sino por la tensión contenida y la anatomía magistral que encarna el ideal humanista del Renacimiento.Artículo relacionadoLos pueblos fantasmas de la Toscana italiana: lugares deshabitados que puedes visitar sin encontrarte con nadieUn día como hoy de 1501, Miguel Ángel comenzaba a tallar el bloque de mármol que convertiría en el #David. pic.twitter.com/ONHACHFuzV— Caracoles Asesinos (@artemutante) September 13, 2015Visitar la Academia el sábado por la tarde permite combinar arte con un paseo posterior por el centro histórico hasta la Piazza della Signoria, donde el Palazzo Vecchio recuerda el pasado político de la ciudad.Puentes, plazas y la vida auténtica de FlorenciaEl domingo puede comenzar cruzando el icónico Ponte Vecchio, el único puente medieval que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Sus pequeñas joyerías colgantes mantienen una tradición comercial centenaria.Desde allí, subir hasta el mirador de Piazzale Michelangelo regala una de las panorámicas más célebres de Italia. La luz del atardecer tiñe la ciudad de tonos dorados y convierte la silueta del Duomo en una postal viva.Una ciudad que se saborea bocado a bocadoUno no puede irse de Florencia sin probar su suculenta gastronomía. La cocina toscana es contundente y sincera, y platos como la bistecca alla fiorentina, la ribollita o la pappa al pomodoro son auténticos clásicos que reflejan la tradición de la región.Para una experiencia auténtica, el restaurante Trattoria Mario ofrece platos tradicionales en un ambiente popular y sin artificios. Si se busca una propuesta más contemporánea sin perder raíces, La Giostra combina historia familiar y cocina refinada.Artículo relacionadoLa cocina italiana, la primera del mundo en ser reconocida como patrimonio cultural inmaterial por la UNESCOProbar un helado en Florencia es casi obligatorio. En lugares como Gelateria dei Neri o Vivoli, los sabores tradicionales como stracciatella y pistacchio se elaboran con ingredientes frescos y de temporada, ofreciendo una textura cremosa que se derrite en la boca. Más que un postre, el helado se convierte en una excusa perfecta para disfrutar de la vida cotidiana de la ciudad mientras se pasea por sus calles adoquinadas.