Mili

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La ciudadanía en la antigua Atenas implicaba el deber de defender a la polis con las armas, que el ciudadano debía costearse de su bolsillo, y no era un gasto menor: el bronce, material principal de la época, nunca fue barato. Sócrates, además del primer gran filósofo, fue soldado de infantería, y como tal combatió en las batallas de Potidea y Anfípolis. Muy lejos de esta noción de la ciudadanía estamos en estos días del siglo XXI y esta esquina suroccidental de Europa. La defensa es cometido reservado a unos profesionales con los que buena parte de la población ni siquiera se identifica. Poco encaja este desinterés con un mundo en el que la fuerza se ha convertido, de nuevo,... Ver Más