Corría el año 1889. Roma, que apenas una década antes se había convertido en la capital del Reino de Italia, vivía una fiebre constructora sin precedentes. El Palazzaccio —como llamarían los romanos al imponente Palacio de Justicia— comenzaba a levantarse en la zona de Prati, un área prácticamente virgen desde el Renacimiento, ocupada por viñedos […]