Dale una segunda vida a tu SSD antiguo y ahorra en almacenamiento externo

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Probablemente te ha pasado. Actualizas tu computadora con un SSD nuevo, más rápido, con más espacio, y el viejo queda ahí, en un cajón, olvidado. No lo tiraste porque «algo le encontrarás», pero los meses pasan y sigue juntando polvo.Pues bien, ese componente que descartaste tiene más vida de la que imaginas. Con una inversión mínima, puedes transformarlo en una unidad de almacenamiento externo que te va a sacar de apuros más de una vez.¿Para qué sirve un SSD externo casero?Piénsalo así: necesitas transferir 30 GB de videos de una computadora a otra. O quieres tener tus juegos favoritos siempre contigo para jugarlos en casa de un amigo. O simplemente quieres una copia de seguridad de tus archivos importantes sin pagar una suscripción mensual en la nube.Un SSD externo hecho con tu unidad vieja resuelve todo eso. Es portátil, silencioso, rápido y —lo mejor de todo— prácticamente ya lo pagaste.Además, reutilizar hardware es una forma concreta de reducir la basura electrónica. Cada componente que aprovechas es uno menos que termina en un basurero.Tres formas de darle una segunda vidaNo hay una sola manera de hacerlo. Dependiendo de lo que necesites, puedes elegir entre tres opciones:Carcasa SSD — Es la opción más completa. Protege físicamente la unidad, la convierte en un dispositivo portátil y está lista para usar de forma permanente. Ideal si vas a usar el SSD de manera regular.Adaptador — Más sencillo y económico. Perfecto para transferencias rápidas o puntuales, aunque sin la protección que ofrece una carcasa. Si solo necesitas mover archivos de vez en cuando, es suficiente.Estación de acoplamiento — Una especie de «base» donde conectas el SSD cuando lo necesitas. Útil para recuperar información o hacer copias de seguridad sin necesidad de instalación permanente.Antes de empezar, hay un paso que no te puedes saltar: revisar el estado del SSD. Usa las herramientas de diagnóstico del fabricante para asegurarte de que la unidad funcione correctamente.El proceso es más sencillo de lo que pareceNo necesitas ser técnico para esto. El procedimiento básico es así:Coloca el SSD dentro de la carcasa compatible con tu tipo de unidad (SATA o NVMe, según el modelo).Conéctala a tu computadora por USB o Thunderbolt.Formatéala según el sistema operativo que uses — Windows, macOS o Linux.Listo. En serio. Sin configuraciones complicadas, sin drivers raros. En menos de 15 minutos tienes un dispositivo externo funcional.Cosas que quizás no sabías sobre usar un SSD por USBHay algunas dudas comunes que vale la pena aclarar, porque pueden hacerte dudar si esto realmente vale la pena.¿Conectarlo por USB lo desgasta más? No. La vida útil de un SSD depende principalmente de cuántas veces se escribe en él, no de cómo está conectado. De hecho, como unidad externa suele recibir menos actividad que cuando era el disco principal del sistema. O sea, probablemente va a durar mucho tiempo todavía.¿Puedo arrancar el sistema operativo desde ahí? Sí, si tu computadora lo permite. Muchos equipos modernos admiten arranque desde USB o Thunderbolt. Eso sí, los tiempos de inicio serán un poco más lentos que con un SSD interno, porque la velocidad de la conexión externa es el cuello de botella.¿USB-C o USB-A? Depende de tu equipo. Las carcasas con USB-C — especialmente las que soportan USB 3.2 Gen 2 o superior — ofrecen velocidades considerablemente mejores.Pero si tus computadoras o consolas solo tienen USB-A, es perfectamente funcional. Solo recuerda usar un cable de buena calidad; uno barato puede reducir la velocidad sin que lo notes.Fuente: KingstonThe post Dale una segunda vida a tu SSD antiguo y ahorra en almacenamiento externo first appeared on PasionMóvil.