Casi todos fueron cantantes jóvenes los que comparecieron anoche en la gala de los Goya, representantes de lo que es hoy parte, solo un pedazo, de la música española. En principio no se podría considerar un plantel deslumbrante, y el resultado, salvo alguna excepción, no produjo momentos memorables. Se echó en falta a artistas que han sedimentado la música catalana (y muchos en catalán), ya que la ceremonia se celebró en Barcelona. Hablamos de veteranos como Joan Manuel Serrat, Jaume Sisa, Lluís Llach o Quimi Portet. Pero también de representantes de generaciones intermedias, como Sopa de Cabra, Els Pets, Sidonie o Manel; y las nuevas voces pujantes, como Maria Arnal, Maria Rodés o Dan Peralbo i El Comboi. Un descuido que impidió que la noche adquiriese ese tono de homenaje a la música de la tierra donde aconteció la gala. Triunfó el flamenco, también con mucha raigambre en Catalunya. Pero fue por el talento de dos artistas andaluzas, la jienense Ángeles Toledano y la sevillana Alba Molina. Seguir leyendo