No había dudas de que la gala de los Goya hablaría de Palestina. Quizás la única sorpresa fuera cuánto. O lo rápido que sucedió. Todavía ni se había mencionado alguna película nominada cuando el copresentador Luis Tosar criticó “el genocidio en Gaza”. “Israel ha echado hoy a Médicos sin fronteras [de la franja] dejando a millones sin hospitalizar”, agregó Rigoberta Bandini, la otra anfitriona. Quedó así claro el tono de la 40ª gala de los Goya. Al fin y al cabo, había mucho que denunciar: el mundo es el que es. Seguir leyendo