'Bluetoothing', la peligrosa moda de drogarse inyectándose sangre de otros

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Es muy difícil conocer las dimensiones de una práctica que los expertos advierten podría estarse convirtiendo en tendencia. Hablamos del 'bluetoothing', consiste en inyectarse sangre de otros consumidores de drogas para conseguir de forma barata un "colocón" parecido. Una especie de 2X1 que entraña riesgos vitales para el consumidor. El problema, es que es muy complicado saber si esa sangre compartida, se comparte intencionadamente o a través de una aguja ya infectada. El hábito más común es que un primer consumidor se inyecte la droga, las sustancias más encontradas en los análisis realizados han sido heroína o metanfetamina. Después, el segundo consumidor lo que se inyecta es la sangre ya mezclada con la droga. Ni que decir que esta práctica es una puerta abierta al contagio de enfermedades como el VIH o la hepatitis y de ahí que los expertos enciendan todas las alarmas. Y es que no solo las enfermedades como el VIH o la hepatitis se ven favorecidas. Este gesto también puede provocar el colapso del sistema circulatorio, el fallo orgánico y efectivamente, la muerte.El 'bluetoothing', una práctica de entornos con severa pobreza ¿Y dónde se está llevando a cabo esta práctica? Brian Zanoni, profesor de la Universidad de Emory ha explicado en The New York Times que se da en "entornos de pobreza severa" y advierte "es un método barato para drogarse, con muchas consecuencias" porque añade: "Básicamente estás recibiendo dos dosis por el precio de una". Las autoridades de Salud Pública en Fiyi identifican esta práctica detrás del fuerte aumento de las tasas de VIH en el país. Ellos hablan de epidemia y apuntan que en la última década los contagios se habrían multiplicado por 10. Tanto las islas Fiyi como el archipiélago Tonga están estratégicamente colocadas en la ruta del narcotráfico que viene de América Latina y también de Ásia. Esta carecterística, precisamente es la que se sospecha está destrás del aumento de consumo de drogas entre la población local.Shane McLennan, jefe de la policía de Tonga dijo a la agencia de noticias France Press que eran "víctimas de nuestra ubicación geográfica" y añadía que por allí pasaba tanto los buques cargados de metanfetamina procedentes de los laboratorios del sureste asiático como la cocaína de América Latina.En un reportaje publicado en Sky News se mostró los estragos del 'bluetoothing' en primera persona. Thulani, un joven de Sudáfrica reconocía a cámara que llegó a estar tan enganchado que lo había practicado. "Yo mismo lo utilicé, era consciente de los riesgos, pero como tenía el mono no me importaba".El corresponsal de Sky News comprobó en esa grabación que en Sudáfrica era frecuente esta práctica entre los consumidores de una sustancia llamada de nyaope, un coctail explosivo: heroína mezclada con medicamentos antirretrovirales, e incluso, vidrio triturado.En zonas de África en las que el 'bluetoothing' está extendido se han notificado personas infectadas con varias infecciones simultáneas. Y es que la práctica de compartir sangre es mucho más arriesgada que compartir agujas.Una de las razones que se apuntan para que esta práctica no se haya extendido demasiado es porque no está claro el grado de "droga" que reciben los segundos consumidores, algunos han llegado a indicar que podría ser solo un efecto placebo.Sean muchos los que lo practican o no, las consecuencias son tan peligrosas que los expertos quieren alzar la voz antes esta problémtica y frenarla en seco.En Tanzania se conoce como 'flashblooding' y en Pakistán se ha sabido que se venden jeringas de heroína a medio usar, infundidas con sangre.Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.