El 'Gran Cañón' de Andalucía: un desierto rojo con formaciones imposibles que parece Arizona

Wait 5 sec.

Oficialmente sólo hay un desierto en Europa y está en la provincia de Almería, en concreto en las proximidades de Tabernas . Sin embargo, aunque de menor extensión, el de Gorafe, en Granada, también puede considerarse un desierto porque tiene todas sus características. Es posible que no haya sido catalogado como tal porque dé un poco de reparo. Al fin y al cabo, no está a muchos kilómetros de Sierra Nevada, donde hay lugares umbríos en los que la nieve es perenne. En cualquier caso, el desierto de Gorafe es uno de los principales atractivos del Geoparque de Granada, una enorme extensión de terrenos (4.722 kilómetros cuadrados) por lo general baldíos que se extiende por varias comarcas del norte de la provincia, de gran riqueza geológica y paleontológica y que ofrece a la vista unas singulares, casi imposibles formas, que no son sino el producto de la erosión durante miles de años, en concreto desde el periodo Cuaternario, que se inició hace 2,6 millones de años. Allí se combinan depresiones y colinas por las que no es difícil imaginarse animales ya extinguidos como el mamut, que eran cazados por los prehistóricos que vivieron allí. En Orce se han encontrado restos humanos que tienen más de un millón de años de antigüedad. Aquello era muy distinto entonces, existían ríos donde ahora sólo hay áridos barrancos y cañones. No tan enormes como el Gran Cañón de Estados Unidos, pero desde luego de un tamaño considerable. Por la unión de ese clima desértico, las caprichosas formas de las rocas y la práctica ausencia de cosas que recuerden a la civilización, el Geoparque de Granada ha sido comparado con territorios que a casi todos les resultarán conocidos como la Capadocia de Turquía o las Badlands de Arizona, en los Estados Unidos. La equiparación no es en absoluto exagerada. Cualquiera puede verse tentado a pensar que, en un lugar tan vacío de contenido, no hay mucho que hacer. Pero sería una equivocación, porque la sola contemplación de ese paisaje agreste es de por sí magnética y en eso, en mirar aquí y allá, se puede ir un largo rato. Pero de un tiempo a esta parte el Geoparque se ha ido convirtiendo en un reclamo turístico para una zona de Granada que hasta ahora estaba desaprovechada. Y eso implica cada vez más servicios dirigidos a los visitantes. Por ejemplo, es posible sobrevolar toda esa enorme y preciosa zona en globo . Hay empresas especializadas que se dedican a estos menesteres y operan desde la cercana Guadix, cabecera de comarca y localidad de la que se puede y se debe decir que es muy recomendable porque aúna patrimonio, historia y gastronomía, entre otras buenas razones. Dentro del Geoparque hay innumerables rutas para los amantes del senderismo y también para quienes disfrutan en una bici de montaña. Es una auténtica gozada transitar por caminos casi vacíos y experimentar la doblemente satisfactoria sensación de que se paladean la soledad y el silencio. Las hay para todos los gustos y niveles, desde las accesibles con niños hasta las que proponen pasar un fin de semana a la intemperie, buscándose la vida para alimentarse. También es factible acercarse a los yacimientos de Orce, Galera o Fonelas , un lugar al que hace cientos de miles de años acudían carnívoros similares a las hienas, lobos y los primeros linces ibéricos junto a grandes tortugas terrestres y herbívoros como gacelas, caballos, las primeras cabras montesas del mundo y los ya mencionados mamuts, que llegaron hasta allí procedentes de Asia. El pantano del Negratín, el más grande de la provincia y el cuarto de Andalucía en extensión y capacidad para embalsar, está lleno de recovecos magníficos que merecen ser investigados. También hay en las cercanías balnearios, como el de Alicún de Ortega, o manantiales de aguas termales como el de Zújar . Para alojarse hay cada vez más alternativas, la más original de las cuales, aunque desde luego no la única, es la de pasar la noche en una casa-cueva, con la ventaja de que tanto en invierno como en verano se maneja allí dentro una temperatura constante de 22 grados.