Científicos han elaborado el primer mapa global de pequeñas crestas en los mares lunares, unas deformaciones casi imperceptibles que confirman que la Luna continúa contrayéndose al enfriarse. El hallazgo no solo reescribe parte de su historia geológica reciente, sino que también plantea nuevos interrogantes sobre la actividad sísmica que podrían enfrentar las futuras misiones humanas.