La victoria de una ‘hermana coraje’ contra la maquinaria de adoctrinamiento infantil rusa

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Cuando Ksenia Koldin describe el lavado de cerebro al que fue sometido su hermano, Sergii, dibuja con las manos varios círculos imaginarios en el aire. Lo que intenta decir es que la manipulación no es directa, va dando rodeos, es más sutil. Koldin, natural de Járkov, en el este de Ucrania, tiene 21 años. Contaba 17 primaveras cuando los tanques rusos entraron en Vovchansk, donde residía, hace ahora cuatro años. Vivía junto a su hermano en una familia de acogida después de que sus padres perdieran la custodia por problemas de alcohol. Koldin, que ha participado este miércoles en el Foro Global para la Reconstrucción de Ucrania, celebrado en Madrid, admite que ese historial hacía que fueran carne de cañón para la influencia rusa. Y Sergii, a sus 10 años, especialmente. “Era fácil de manipular”, dice. En el verano del primer año de invasión, tuvieron que cruzar hacia Rusia siguiendo caminos distintos. El crío llegó a renegar de su tierra tras meses de intoxicación rusa. Pero Koldin, que se describe como una mujer “luchadora”, no cejó en su empeño y lo trajo de vuelta a casa.Seguir leyendo