Qué difícil es imaginar lo que se debe sentir al tener que dejarlo todo de un día para otro. De repente, sin previo aviso. Por temor a perder la vida, la propia o la de algún familiar. Tener que hacer la maleta deprisa, con cuatro prendas imprescindibles, dejando muchas cosas atrás. Una casa, un trabajo, amigos, unas rutinas, una estabilidad