Hay un joven, torero por demás, que se apostó hace unos días en las inmediaciones de la plaza de toros de Córdoba para realizar un acto reivindicativo de su persona como profesional del arte de Cúchares, solicitando, tal y como tradicionalmente se hacía, una "oportuniá". El hombre, según dicen las crónicas, tomó la alternativa –yo no entiendo casi nada de