El gasto público en vivienda ha sido, sobre el papel, la política que más ha crecido en España desde la recuperación pospandémica. Entre 2020 y 2024, esta partida, en la que se incluyen desde la construcción de casas hasta el suministro de agua y el alumbrado, ha aumentado un 48%, el mayor incremento relativo de todas las grandes áreas que conforman el gasto público. Sin embargo, una mirada más detallada a las cifras que proporciona el Ministerio de Hacienda revela una realidad menos expansiva. El impulso se ha frenado en seco en el último ejercicio para el que hay datos, mostrando un ligero retroceso. Este parón (el primero desde 2016, si se excluye el año de la pandemia por su excepcionalidad) se produce, además, en un contexto de fuerte tensión en el mercado inmobiliario, con una crisis de acceso a la vivienda —en cualquiera de sus modalidades— como pocas se recuerdan.Seguir leyendo