En defensa de la industria nacional

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Redacción ClarínLa ropa buena es cara en cualquier ciudad del mundo. Cuando tenemos algún evento especial o de etiqueta, o lo alquilamos o compramos en negocios o boutique de alta gama. Pero para ello debemos disponer, a nuestro alcance, de un presupuesto extraordinario.Y si algunas personas tienen la suerte de viajar al extranjero por trabajo o por turismo, a Estados Unidos por ejemplo, advertirán que la ropa de lujo, cuyas principales marcas provienen históricamente de Francia e Italia (Louis Vuitton, Chanel, Dior, Gucci, Prada o Versace) , ¡son carísimas también!A todo el mundo le gustaría ser exclusivos y lucir esas prendas, pero están destinadas a un selecto público que tiene un gran poder adquisitivo.Aquí, los impuestos y la importación, y otros factores, hacen casi imposible poder adquirir estos productos que se venden en exclusivas tiendas de destacados barrios.Pero no todo es tan caro. Hay lugares donde la ropa está al alcance de todas las personas y no están en las grandes e importantes tiendas o boutiques de hoteles cinco estrellas de renombre.Y así encontramos muy buena ropa, porque nuestra industria textil nacional es realmente excelente. También hay que aprovechar la época de liquidaciones y ofertas y poder elegir. La clave es saber comprar.La industria nacional está al alcance de todo el pueblo y es tan buena como la de cualquier otro país.¡Defendamos la industria nacional como hacen los países del primer mundo! ¡Seamos verdaderos patriotas!Lydia Beatriz Rebagliatti lydiabeatrizrebagliatti7@gmail.comOTRAS CARTAS“Si no hay límites no hay República”Los argentinos llevamos demasiado tiempo acostumbrándonos a lo que nunca debió ser normal: crisis cíclicas, violencia, corrupción, privilegios y una economía donde el que puede, abusa. En ese escenario de incertidumbre permanente, muchos hicieron del “por las dudas” una excusa perfecta para enriquecerse. En estos días, algunos empresarios reconocieron públicamente que durante años aplicaron sobreprecios desmedidos, con márgenes que en ciertos casos llegaron a cifras escandalosas. No fue previsión, fue especulación. Y la especulación, cuando se ejerce desde posiciones dominantes, termina siendo una forma silenciosa de saqueo. El problema no es solo moral, es institucional. Si no hay consecuencias, el mensaje es claro: Todo vale. Y cuando todo vale, el que pierde siempre es el ciudadano común. Si de verdad queremos reconstruir la confianza y sostener la esperanza, debe haber reglas claras y cumplimiento efectivo. Sin justicia económica no hay República sólida. Y sin límites al abuso, no hay futuro compartido.Eduardo D. Olivera eduardodanielolivera@gmail.comLlegó el momento de ocuparse de la JusticiaLa justicia lenta no es justicia y en las causas de corrupción, los jueces se excusan, los expedientes pasan de uno a otro juzgado y se demoran demasiados años sin actuar con la celeridad requerida.Además, con 350 cargos de jueces nacionales y federales y 160 de fiscales vacantes, que representan el 40 % de los existentes, es ilusorio que el Poder Judicial pueda funcionar en forma eficiente con jueces subrogantes, juzgados colapsados y subrogancias prolongadas. Un juez caracterizado por anestesiar expedientes y denunciado ante el Consejo de la Magistratura, fue postulado para integrar la Corte Suprema.Por otro lado, hay una lista de jueces ligados al Tribunal de ética de la AFA, con cargos ad honorem, pero que reciben regalos, como entradas para los partidos y costosos viajes y hospedajes.Y otro juez dio una fastuosa fiesta de cumpleaños en la monumental quinta de Pilar que se atribuye a los jefes de la AFA.En más de dos años, el gobierno de Milei no nombró a ningún juez y da la impresión de que no ha ocupado de la Justicia como debiera haberlo hecho.Es hora de que se ocupe.Ricardo E. Frías ricardoefrias@gmail.comNewsletter ClarínRecibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosIndustria textiljusticia